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¿Qué sabes de los hábitos orales?

¿Qué sabes de los hábitos orales?

En el desarrollo de nuestro crecimiento adquirimos hábitos, algunos de los cuales son normales en la etapa infantil y después comienzan a desaparecer, pero que si persisten pueden llegar a ser perjudiciales.

Los hábitos orales influyen en el desarrollo normal de la dentición y en el crecimiento de los huesos maxilares.

“Las funciones orales son determinantes en el crecimiento de la cara, una alteración esquelética dificulta la realización de las funciones de forma adecuada y una alteración en las funciones condiciona el crecimiento maxilar y la musculatura facial”
Moyers (1976)

Un mal hábito oral es la conducta que se repite de manera consciente influyendo en el buen desarrollo y crecimiento del conjunto maxilofacial.

La gravedad de las alteraciones depende de la edad con la que se comienza a desarrollar el hábito, intensidad, duración (horas, minutos) y frecuencia con la que se realiza. Por ello es muy importante detectarlos, trabajarlos y eliminarlos progresivamente.

¿Cuáles son los hábitos más frecuentes?

Algunos malos hábitos orales pueden ser: El abuso de chupete, onicofagia, interposición labial, interposición lingual, succionar dedos… comportamientos que entendemos como “habituales”, pero que ocasionan dificultades en el desarrollo. En este post nos vamos a centrar en la respiración oral y en sus consecuencias.

Respiración Oral
El aire se introduce en el sistema respiratorio a través de la cavidad oral en lugar de hacerlo por la nariz. A través de este esquema os queremos mostrar de manera más visual la influencia que tiene la respiración oral.

Las características que presentan los respiradores orales son:
Boca abierta, cara alargada y estrecha, mirada entristecida (ojeras), labio superior hipotético, corto y alto, encías hipertróficas, lengua en posición atípica sin ejercer su función modeladora del paladar y con tonicidad alterada, olfato alterado y asociado con disminución del apetito y función gustativa, adenoides hipertrofias, maloclusión tipo II, paladar ojival, overjet aumentado, mordida abierta o cruzada, encías irritadas, estrechamiento en las narinas por falta de uso, babeo y ronquidos nocturnos.

La postura también se ve afectada, escápula alada, tórax estrecho, espalda curva y pies planos.

Sufren con frecuencia amigdalitis, ototitis, disfonías, catarros frecuentes…

Son personas asténicas, suelen presentar problemas de atención.

Teniendo todo lo expuesto en consideración, os queremos acercar a la importancia de un patrón respiratorio correcto. Si no lo trabajamos e insistimos en instaurarlo en la vida diaria de la persona no podremos tener un tratamiento exitoso.

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